miércoles, 24 de agosto de 2016

Crisis y boom del crédito

La expansión del crédito suele ser una buena noticia, ya que levanta el consumo (por ende, también el PBI) y muchas veces está acompañada de un aumento de la inversión (lo que también incrementa el PBI). Muchos ven la expansión del crédito por el lado de la demanda, lo que es un indicador de desarrollo económico. Es lo que ha pasado en el Perú en los últimos años: las importantes tasas de crecimiento del producto incrementaron la riqueza disponible y, por ende, también los requerimientos de créditos por parte de los agentes económicos. Los activos bancarios están en los niveles más altos de la historia.

Pero no es la única manera de que exista un boom del crédito. También está el lado de la oferta, la cual se expande debido a la bajada de tasas de interés. Esta caída de las tasas puede darse por cuestiones puras del mercado de fondos prestables, pero es mucho más frecuente que los gobiernos, a través de los bancos centrales, realicen sendas expansiones monetarias con el fin de impulsar la economía. Sin embargo, no debemos olvidar lo aprendido en los manuales sobre la existencia de la neutralidad monetaria: el aumento de la cantidad de dinero solo afecta a variables nominales y no a las reales, lo que implica que un impulso de la economía ampliando la cantidad de dinero es una cosa de corto plazo nada más.

Mucho dinero circulando por plazos muy largos trae otros problemas colaterales. Por supuesto, mantendrá las tasas de interés bajas y hará que el crédito se expanda a niveles de boom, pero también crecerá la especulación y el incremento de los rendimientos. De allí a la gestación de una burbuja hay un paso, y es algo de lo que ya se ha debatido bastante. Es la realidad tras la ruptura del patrón oro en 1971: el dinero puede emitirse sin problemas, y las continuas crisis financieras son un ejemplo de sus consecuencias.

El boom del crédito puede ser una señal del inicio de una burbuja, aunque hay que analizar bien cada caso. Lo que puede ser un indicador de que la burbuja se está formando es la duración de la expansión monetaria, el tiempo en que las tasas están a niveles muy bajos. Varios decían que esto fue uno de los causantes de la crisis subprime, ya que se tuvieron tres años de persistentes tasas bajas, y parece que fue cierto. ¿Cuántos años de tasas bajas llevamos ahora? Cerca a cinco, con los principales bancos centrales expandiendo furiosamente la cantidad de dinero. ¿Se viene otra crisis financiera?

miércoles, 10 de agosto de 2016

No puede ser normal

Minsky sabía lo que decía cuando postuló eso de que la estabilidad lleva a la inestabilidad en su teoría de la fragilidad financiera. Para él, en períodos de tranquilidad mejoran las expectativas, aumenta la demanda, sube la rentabilidad y los precios de los activos. Baja la aversión al riego, aumenta la especulación, el apalancamiento y la innovación financiera. La liberalización trae euforia, aunque de manera subyacente la fragilidad financiera aumenta sin que muchos se den cuenta. El boom del crédito también es una marca de este tiempo. Todos son felices, todos se relajan respecto a los riesgos, todos creen que la bonanza será para siempre (1). Pero luego, subirán las tasas y llegará el «momento Minsky» (2): los inversores sobre-endeudados se ven obligados a vender incluso sus inversiones más sólidas para poder pagar sus préstamos, lo que provoca grandes pérdidas en todos los mercados y una ingente demanda de liquidez que obliga a los bancos centrales a intervenir en los mercados para así salvar al mundo. ¿Historia conocida?

Vale la pena reflexionar en una de las conclusiones de Minsky: las crisis financieras son inevitables. Aunque éstas no son un fenómeno contemporáneo -basta revisar las grandes crisis de la época de la primera globalización (3), previa a la primera guerra mundial-, se han intensificado desde el fin del patrón oro en 1971 (4) y la posterior liberalización monetaria, desde la cual los países -en especial Estados Unidos- pueden emitir la cantidad de dinero que deseen sin tener como respaldo oro en las bóvedas de sus bancos centrales. Los «momentos Minsky» no son inocuos para el bienestar de la mayoría de la población, sino que suelen traer grandes convulsiones y un período oscuro de aumento del desempleo, empeoramiento de las condiciones de trabajo e incremento de la pobreza. Las grandes pérdidas tienden a socializarse al trasladarse la crisis del entorno financiero al real. Algunos ganan en la parte en alza del ciclo pero en la parte traumática a la baja pierden todos. ¿Puede ser normal el ciclo intenso y continuo de crisis financieras? ¿La volatilidad de las variables financieras, la especulación, es lo mejor que pudo haber creado la inteligencia financiera? Me resisto a creer esto. No está bien, no puede ser normal la vorágine de subidas, bajadas, crisis y recuperaciones frecuentes. ¿O será que alguien se beneficia de todo esto?

 No lo sé, pero pensar en el aumento de la desigualdad de los ingresos de los últimos años que propugna Thomas Piketty (5) tal vez nos dé una pauta.


NOTAS

(1) Por ejemplo, ver lo que pensaban los españoles respecto a su economía antes de la crisis subprime: http://www.eleconomista.es/empresas-finanzas/noticias/342621/01/08/Sexenio-20002006-fue-brillante-para-la-economia-espanola-segun-FUNCAS.html

(2) http://www.eleconomista.es/analisis-tecnico/noticias/263977/08/07/Momento-Minsky-las-teorias-de-un-desconocido-economista-explican-perfectamente-la-crisis.html

(3) Ver, por ejemplo, https://dialnet.unirioja.es/descarga/articulo/3782502.pdf

(4) http://www.elblogsalmon.com/entorno/el-origen-del-caos-financiero-y-del-desempleo-global

(5) Ver, por ejemplo, http://www.jaimelago.org/node/103

viernes, 11 de marzo de 2016

Que brille el sol

El tipo de cambio hoy sigue bajando.



En dos semanas ha bajado casi veinte céntimos. Se habla del fortalecimiento del precio del cobre, del petróleo, de las expectativas de que no subirán las tasas en Estados Unidos, de empresas vendiendo dólares con el fin de pagar impuestos. Con la caída, seguro que se han activado muchos stop loss y los bancos andarán vendiendo dólares, acentuando más la caída. Todos preguntan si esto será duradero, si ya podemos hablar de un cambio de tendencia. Yo pienso solo en esto: el mundo de hace un mes, cuando la tendencia era al alza y todos apuntaban al cielo al pensar en perspectivas cambiarias, sigue estando allí. Los fundamentos permanecen: China, Europa, USA. Entonces, si el discurso que fue dominante es verídico, deberíamos revertir la tendencia muy pronto.

Pero quien sabe. El tipo de cambio no es tan predecible y no suele ser sencillo seguir sus tendencias en el corto plazo. El Perú tiene un matiz especial por la intervención del BCRP, el cual ha vendido una buena proporción de sus reservas en los últimos tiempos, desde que dejamos el estable 2.80 que tuvimos por una temporada. Es por una cuestión de moderación de la volatilidad, claro está, y tiene sentido: en otro país, los afectados por la volatilidad del tipo de cambio son los que están en el comercio exterior y también las entidades financieras. Aquí, gracias a los recuerdos de la hiperinflación de Alan García muchos –por no decir todos- tenemos alguna posición en dólares, lo que hace que los movimientos del tipo de cambio afecten al ciudadano de a pie de manera directa. La gran dolarización del sistema monetario peruano es una muestra de nuestra poderosa exposición al riesgo cambiario.


El BCRP ha declarado abiertamente su intención de solarizar el mundo del depósito y el crédito bancario. En este escenario, ¿tiene sentido que se insista en moderar la volatilidad del tipo de cambio? ¿No sería mejor dejar el sistema de flotación sucia para así dejar que el tipo de cambio tenga su volatilidad real? Podría ser posible que muchos agentes del sistema económico peruano abandonen los dólares huyendo de la volatilidad. Nuestra alta aversión al riesgo mandaría aquí. Y si le damos una ayuda con incentivos específicos adicionales a los depósitos en soles (que podrían venir por el lado tributario, por ejemplo) se podría ir en el sentido que el BCRP quiere, porque definitivamente una economía solarizada es lo mejor para la economía del país.